domingo, 1 de febrero de 2009

SAN BENITO DE PALERMO


Benedetto Manasseri Larcan. Nace en Fratello, Sicilia, Italia. Hijo de esclavos manumisos, africanos, profundamente cristianos y dotados de exquisita sensibilidad para atender las necesidades de los más pobres. Desde muy tierna edad demostró una piedad excepcional que lo hizo tomar en plena juventud, la decisión de dejar a la familia y sus pertenencias, para unirse a la vida eremítica entre los franciscanos, quienes fueron asediados por la gente, por la fama de santidad y milagros del célebre negro.
Entre los frailes cumplió las tareas más humildes con alegría y absoluto espíritu de servicio. Aunque era analfabeta poseyó el carisma de la ciencia y el don del consejo, lo que le permitió orientar a encumbrados teólogos y personajes públicos, como al Virrey de Sicilia. Por especial revelación conoció, con oportuna anticipación los detalles de su santísima muerte, la que señaló el día exacto en que ocurrió. Muere coincidencialmente el mismo día de su natalicio: 04 de abril de 1589 martes de Pascua y Resurrección. Fiel al voto entre ermitaños, nunca probó carne ni vino, se alimentaba con pan y legumbre, sacrificaba su cuerpo con flagelos y frecuentaba la práctica de ayuno absoluto. Era muy común que entrara en éxtasis y levitación en la intensidad de su oración. El demonio trató de tentarlo en varias ocasiones sin lograrlo. Era devoto de La Madre de Dios y hay testimonios fidedignos de que la Virgen María le concedió el privilegio de sostener entre sus brazos al Niño Jesús en varias ocasiones. Se le otorgó el poder de conceder Milagros, llegando incluso a resucitar muertos. Cuando era cocinero la comida se le multiplicaba. Es Beatificado el 15 de mayo de 1743 y Canonizado el 24 de mayo de 1807.

Jorge Jiménez.

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